Etiquetas: tu brújula
Una etiqueta responde a «¿de qué iba esta conversación?». Sirven para dos cosas:
- buscar después: todas las que preguntaron por un servicio concreto;
- saber qué te trae gente: los informes se apoyan en ellas.
Sin etiquetas, a los tres meses no se puede responder a «¿qué me preguntan más?».
Crearlas
Ajustes → Etiquetas → Añadir etiqueta. Ponle nombre y color.
Empieza con pocas. Cinco o seis bien elegidas valen más que treinta que nadie reconoce. Lo
normal: los dos o tres servicios que más te preguntan, más precio, cita y primera-visita.
Ponerlas
En la conversación, en la columna de la derecha. También con la macro Etiquetar sola, que las propone por ti (ver la guía del copiloto).
Un detalle importante
Una etiqueta tiene que existir en tu lista para que se vea. Si se aplica una que no está creada, queda marcada por dentro pero no aparece en ninguna parte y no sirve para filtrar. Por eso el asistente nunca crea etiquetas por su cuenta: te propone las que faltan y tú decides si las quieres. Así no acabas con cuarenta que no reconoces.
Dos etiquetas que mandan sobre el bot
Estas dos no sirven para buscar: le dan una orden al bot, en esa conversación y solo en esa. Se ponen igual que cualquier otra, en la columna de la derecha, y ya están creadas en tu cuenta.
bot-en-silencio— el bot no vuelve a hablar ahí mientras la lleve puesta. Para cuando estás atendiendo tú y no quieres que se meta. Quítala y el bot vuelve donde lo dejó, aunque mientras tanto hayas contestado tú: quitarla es una orden tuya y manda sobre lo que el bot haya deducido.bot-relanzar— el bot empieza otra vez desde el principio, como si la conversación acabara de llegar. No pasa nada en el momento de ponerla: el bot arranca con el siguiente mensaje que escriba esa persona, y entonces la etiqueta se quita sola. Si se quedara puesta, cada mensaje volvería a empezar y esa persona daría vueltas por el saludo para siempre.
Y sin poner ninguna etiqueta
Si alguien de tu equipo contesta, el bot se calla solo en esa conversación. No hace falta avisarle: en cuanto una persona escribe, se aparta.
Y vuelve si cierras la conversación. Cerrarla es decir «esto ya está»; si esa persona escribe semanas después, es un asunto nuevo y el bot lo recoge otra vez. Da igual en qué punto estuviera el bot cuando entraste tú.
Salvo que después de cerrarla vuelvas a escribirle tú. Si la cierras y luego te acuerdas de algo —«perdona, trae el informe»—, esa conversación sigue siendo tuya: cuando te conteste, el bot no se mete. Vuelve a ser del bot la próxima vez que la cierres.
Si prefieres que no vuelva nunca, no la cierres: déjala abierta, o ponle bot-en-silencio.
Y si lo que quieres es sacarte a alguien de encima del todo, la bandeja tiene su propio botón: Silenciar conversación, en el menú de los tres puntos. Es más fuerte de lo que suena —cierra la conversación y bloquea a esa persona hasta que pulses «Dejar de silenciar»—, y es lo que hay que usar con un pesado, con un spam o con alguien que te ha pedido que le dejes en paz. El bot no le contesta, ni en esa conversación ni en las que abra después, y la conversación no vuelve sola a tu lista.
Y lo mismo con «Posponer». Si apartas una conversación, se queda apartada: el bot no se mete por detrás a contestar ni te la devuelve a la lista.
Etiquetas de contacto
Además de las de conversación, una persona puede llevar sus propias etiquetas: vip,
cliente-antiguo. Se ponen en su ficha y se filtran desde Contactos.